FLEXIBLE… Esa palabra la he escuchado tantas veces con distintas connotaciones. ¿A qué te refieres cuando dices que no eres flexible?

Si crees que para tomar una clase de yoga es necesario que seas como de “hule”, o que tengas la preparación de un gimnasta o la elasticidad de un integrante del Cirque Du Soleil, te doy una gran noticia: NOOOOO. ¡Estás equivocado! Nada de eso es necesario para introducirte a la majestuosa práctica milenaria del yoga.

Debo confesarte que sí se necesita de cierta flexibilidad, pero no de tus extremidades sino de tu MENTE. Sí, de esa poderosa máquina que muchas veces nos domina, nos controla y abruma. Pero lo interesante de todo esto es que nosotros podemos cambiar ese chip, transformando los pensamientos para hacerlos positivos; rompiendo esquemas.

La práctica de yoga va más allá de pararte de cabeza, pararte de manos; de hacer un escorpión y cuanta asana (postura) increíble puedas imaginar. Esta valiosa enseñanza comienza a tener efectos en tu cuerpo y mente desde que dejas atrás todas las perturbaciones mentales (el estrés del trabajo, las discusiones con la pareja, las tareas escolares, las peleas con amig@s;, perseguir a los niños para que coman y hagan la tarea, las deudas, el súper, la comida, y más pensamientos que traemos en la cabeza).

Todo eso lo dejas afuera del salón para adentrarte en la concentración de tu respiración, de tus movimientos y de tu ser interior. Pero quizá también te preguntes: ¿y cómo logro todo eso? Pues es cuestión de actitud, de paciencia, de ganas y de que permitas regalarle esos minutos a la persona que más debes amar, que eres TÚ.

Así que hoy descubres que para tomar una clase de yoga solo necesitas cambiar tu chip mental (haz flexible tu mente). Esto te ayudará a vivir mejor y ser más feliz.

Te invito a relajarte, a dejar esos miedos atrás. Regálate esos minutos valiosos de tu vida y alimenta tu interior. No existen límites, esos los pones tú.

Así que ponte ropa cómoda, busca un lugar que te inspire para comenzar tu práctica y déjate llevar por la meditación. Siempre realiza tu práctica con “sankalpa”, que significa “hacerlo con una intención”.

Te comparto este pequeño fragmento del que estoy en comunión con Walter Riso sobre la flexibilidad mental:

“La flexibilidad mental es mucho más que una habilidad o una competencia: es una virtud que define un estilo de vida y permite a las personas adaptarse mejor a las presiones del medio. Una mente abierta tiene más probabilidades de generar cambios constructivos que redunden en una mejor calidad de vida; una mente rígida no solo está más propensa a sufrir todo tipo de trastornos psicológicos, sino que, además, afectará negativamente al entorno en el que se mueve.”

Te invito a trabajar en flexibilizar tu mente y me cuentas qué cambios vives en tu día a día.