El término del año es el pretexto perfecto para evaluar tu vida y proponerte mejoras para el siguiente. Cambiar las negaciones por afirmaciones depende solo de tu voluntad. Considera aprovechar mejor tu tiempo y tu ánimo. Vida solo hay una.

Reflexiona un momento en cómo aprovechas cada instante de tu vida… Así que haz una pausa, y pregúntate: “¿qué ha sucedido a lo largo del año?”, “¿qué me enriqueció?”.

Cuando tengas en tu mente las respuestas a las preguntas anteriores, agradece cada momento que has vivido, porque todas las experiencias, te dieron crecimiento. No hay casualidades pero de ti depende cómo tomar y aprovechar lo que la vida te enseña.

Ahora que estamos por comenzar un nuevo año de porvenir y de oportunidades, imagina todo lo que no necesitas como si fuera un globo; abre tu mano y déjalo ir. Quédate con lo que te nutre, como hace el cuerpo con la comida, y sigue sano y dichoso.

Cuando agradeces reconoces que tu vida está hecha de muchas cosas que te nutren, te transforman y te ayudan a evolucionar.

Agradece lo que la vida tiene para ti y agradécete a ti por encontrar en cada instante lo bueno.