Tus pensamientos son muy poderosos y pueden definir quién eres tú, cómo es tu vida y qué es lo que quieres lograr.

Vivimos en un mundo acelerado, en donde en ocasiones hasta hemos perdido la capacidad de asombro por toda la información que recibimos.

¿Pones atención a todo lo que haces y lo que ves?

A menudo actuamos sin una conciencia clara de cómo son nuestras acciones y cómo impactan en nuestra vida y es ahí donde hay que hacer una pausa.

¿Haz dimensionado la fuerza que tienen tus pensamientos?

Si quieres que algo realmente se manifieste hay que saber hacia dónde vas. Haz una proyección de tu vida, ¿cuáles son tus metas en un corto y mediano plazo? y ¿cuál es el camino para cumplirlas?. En la medida que tengas una claridad y un objetivo definido, podrás trabajar y poner el mayor de los esfuerzos para realizarlo. Confía en ti, medita sobre quién eres y cómo quieres llevar tu vida. Luego, toma las acciones que reflejen tus pensamientos.

Recuerda que todo lo que piensas se lleva a cabo, por eso concentra toda tu energía en hacerlo positivamente.

Los pensamientos son más poderosos de lo que te imaginas, si realmente crees en algo -lo sientes, lo deseas, te esfuerzas y trabajas- se vuelve una realidad. Si lo crees, lo creas.