¿Cuántas veces no hemos prometido empezar una vida saludable y nos prometemos empezar a realizar alguna actividad física? La realidad es que muchas personas no nacieron para entrenar en un lugar cerrado como un gimnasio, pero afortunadamente desde hace algunos años, nuevas formas de ejercitarnos se han popularizado tanto que ahora, es lo más fácil de este mundo. 

Tal es el caso del senderismo ¿cuándo nos habíamos imaginado que caminar por diferentes paisajes pudiera ser tan buen ejercicio y sobre todo, estar tan a nuestro alcance? Hasta hace algún tiempo, este tipo de prácticas estaba idealizada para atletas de alto rendimiento, ¡pero no más! Ahora existen mil formas de practicar el senderismo: solos, acompañados, con guía, nacional y hasta internacional. 

El senderismo básicamente es andar por caminos señalados por lo general en ambientes abiertos y naturales, debido a que su base es caminar, se convierte en uno de los ejercicios más cómodos y completos que existen. En el senderismo, las rutas están identificadas con diferentes colores para así identificar el nivel de dificultad, algunos especialistas recomiendan practicar este deporte por lo menos 30 minutos cinco días a la semana, pero todo depende de qué tan preparados nos sentimos de acuerdo a nuestra condición física. 

Esta práctica, al ser mucho más que un deporte pues nos permite conocer nuevos lugares y personas, representa grandes beneficios para la salud: tanto mental como física.  

A pesar de que no es una actividad de alto rendimiento, logra una gran quema calórica y ayuda a aumentar la masa muscular, así como a tonificarla. Además, el senderismo se caracteriza por dar mantenimiento a la masa ósea sobre todo a la zona de la espalda. 

Caminar es un ejercicio aeróbico, por lo que nuestro corazón se activa y eso lo mantiene sano previniendo enfermedades del mismo como la hipertensión. Por otro lado, al ser al aire libre en zonas naturales, tenemos la oportunidad de respirar aire puro alejado de la contaminación y otras sustancias que pueden ser dañinas para nuestra salud. Nuestros pulmones realmente agradecen ser limpiados de vez en cuando y así reducir el riesgo de enfermedades respiratorias. 

Nuestro físico no es el único que sale beneficiado de esta actividad, también nuestra mente. Al no ser un deporte competitivo, nos centra en nuestro desempeño personal y al ver nuestros resultados y evolución nos sentiremos orgullosos de nosotros mismos y generará una visión más optimista de lo que sucede a nuestro alrededor. 

Y como todo ejercicio, produce una gran cantidad de endorfinas que, además de hacernos sentir bien y felices, ayuda a conciliar el sueño y combatir la falta de descanso o incluso, una depresión. 

Si practicamos senderismo solos, podemos tener la oportunidad de estar en contacto directo con nuestro “yo interior” y así despejar la mente de esos pensamientos que en ocasiones nos perturban, presionen o nos tengan preocupados, eso reduce notablemente la ansiedad y el estrés. Esa paz interior no hará más que tenernos de muy buen humor. ¡Eso te lo aseguramos! 

Pero, si nos gusta hacerlo acompañados podemos ir con personas conocidas o darnos la oportunidad de conocer. Compartir algunas pláticas mientras caminamos puede ser una gran fuente de liberación y además, el contacto cara a cara nos sirve para seguir desarrollando nuestras habilidades para socializar... ¡mil veces mejor que las redes sociales! 

Sin embargo, la mayor ventaja del senderismo es que cada día es una experiencia nueva; miles de suelos, paisajes, personas y terrenos nuevos que esperan por nosotros. Si ya eres parte de este estilo de vida, cuéntanos si tienes alguna ruta favorita y si no, ¿te animas a abrir nuevos caminos?